
Recientemente se difundió que la Biblioteca Móvil de Barrio Norte, sobre la RN40, en la plaza De las Comunidades, fue atacada y parte de sus libros incinerados, creemos que no fue casualidad que ello ocurriese ahora. A veces el destino se combina de una manera………inesperada y nunca mejor sincronizada.
La QUEMA DE LIBROS inmediatamente refiere a la destrucción por fuego de libros u otros escritos. Generalmente sucede en un contexto público, es un elemento de odio y censura, causado por oposición cultural, religiosa o política a dichos materiales.

Pero tiene historia, larga y siniestra, el más famoso del siglo XX ocurrió durante el nazismo, el 10 de mayo de 1933, y su previa fue en 1817, cuando sociaciones de estudiantes (Burschenschaften) eligieron el aniversario de las 95 tesis de Martín Lutero para celebrar un festival en el castillo de Wartburg en Thuringia, donde había buscado refugio después de su excomunión por la Iglesia Católica. Los estudiantes, en favor de un país unificado, quemaron textos y literatura anti-nacional que veían como “no alemana”.
En 1933 las autoridades unieron a organizaciones profesionales y culturales con ideología nazi, las purgó de judíos y otros políticamente sospechosos o que creaban obras de arte que consideraban “degeneradas”.

La Asociación de Estudiantes Alemanes Nacionalsocialistas (Nationalsozialistischer Deutscher Studentenbund, o NSDStB) eran parte de la vanguardia del nazismo, su ultranacionalismo (después de la WWI se opusieron a la República de Weimar 1919-33) y antisemitismo les hacía un elemento ideal como soporte del régimen.
El 6 de abril de 1933 su Oficina de Prensa y Propaganda anunció una “acción contra el espíritu no alemán”, que incluía una purga literaria o la “limpieza” (Säuberung) mediante el fuego. Las sedes locales de la organización proporcionaron listas negras de autores, costearon la presentación de figuras del nazismo para actos públicos y pagaron transmisiones radiales. El 8 de abril redactaron sus doce «tesis» (una evocación de las 95 tesis de Lutero), que afirmaban Alemania debía tener un idioma y cultura «puros», sostenían su campaña como respuesta a la difamación mundial de los judíos.

El 10 de mayo de 1933, en un acto simbólico que pasaría a la posteridad COMO PRELUDIO DEL MAL, los estudiantes quemaron más de 25.000 libros “no alemanes”, en los actos armados altos funcionarios nazis, profesores, rectores y dirigentes estudiantiles universitarios se dirigieron a los participantes y espectadores.
Se destruyeron las obras de Heinrich Mann, Ernst Gläser, Erich Kästner, Bertolt Brecht, August Bebel, Karl Marx, Arthur Schnitzler, Ernest Hemingway, Thomas Mann, Erich Maria Remarque, Jack London, Theodore Dreiser, Helen Keller, André Gide, Albert Einstein-Ftanz Werfel-Stefan Zweig-Georg Lukacs-Franz Kafka-Max Brod-Sigmund Freud-Walter Benjamín-Ernst Bloch (JUDIOS), Ernest Hemingway, Karl Liebknecht, Vladimir Lenin, León Trotsky, Máximo Gorki, Upton Sinclair, John Dos Passos, Oscar Wilde, James Joyce, D.H.Lawrence, Joseph Conrad, H.G.Wells, Aldous Huxley, Rosa Luxemburg, Marcel Proust, por nombrar lxs más famosxs.

Pero algunas quemas fueron pospuestas por lluvia o deseos locales, como la del 21 de junio, solsticio de verano, fecha tradicional de celebraciones con fogatas en Alemania.
Entre los libros quemados estaban los de Heinrich Heine, que escribió en Almansor, obra de teatro de 1820-1821, la admonición “Ahí donde se queman libros se acaban quemando también seres humanos”.

CADA 27 DE ENERO DIA DE CONMEMORACION MUNDIAL DEL HOLOCAUSTO
La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de enero como el Día Internacional en Memoria del Holocausto. Desde 2005 se han efectuado ceremonias conmemorativas para marcar el aniversario de la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau y para honrar a los seis millones de víctimas judías del Holocausto y a millones de otras víctimas del nazismo.
Cuando en 1945 los soviéticos entraron al campo encontraron vivos a algunos miles de prisioneros hambrientos. Si bien los nazis trataron de ocultar sus atrocidades los soldados hallaron muchas evidencias de la gente asesinada, como cientos de miles de trajes de hombres, más de ochocientos mil vestidos de mujeres, y más de catorce mil libras de cabello humano.

En los meses siguientes, los soviéticos liberaron otros campos en los Países Bálticos y Polonia. Luego de la rendición de Alemania se liberaron los campos de Stutthof, Sachsenhausen y Ravensbruck.
Los prisioneros que sobrevivieron eran esqueletos andantes, por los trabajos forzados y la escasa alimentación.

Lo ocurrido en Angostura hace unos días está lejísimo de poder compararse con Europa, pero también muy cerca, ya que ambas situaciones comparten la misma raíz, ADN, origen, EL ODIO, quien o quienes atacaron e intentaron destruir la biblioteca y sus libros son imbéciles, cobardes y perversos.
ES UN DEBER MORAL, por el pasado y el futuro, no sólo reconstruirla sino que además impedir se reitere, ya que la ideología del mal no debe prevalecer. Lo que sucedió en los años 30 y 40 en el Viejo Continente fue porque muchos callaron. Esta vez no se puede decir «No sabíamos».

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